Sleepover
Me miras y, a pesar de que hace horas que los rayos de sol bañan mi desordenada habitación, se hace de día. Me veo reflejada en tus ojos color tierra mojada, tan juveniles y atentos que me embriagan. Veo a la chica que, si yo no fuera tan tímida, le pediría que volviera a dormirse solo para tenerla conmigo un ratito más. Para estirar lo inevitable. Me gustaría saber en qué estás pensando, pero me da miedo preguntártelo. Quizás me estás evaluando, quizás recuerdas que con otras fue mejor, por eso oculto la vergüenza pintada en mis incandescentes mejillas bajo la fina sábana de lino. No te hacen falta palabras para decirme que deje de proyectar pensamientos dolientes, que ahora solo estamos nosotras dos. Ojalá creerte, pero me siento tan pequeña y expuesta a tu lado que tengo la sensación de que tu mirada me miente de la misma manera que le mentimos a los niños. Quieres tranquilizarme antes de que la inseguridad me obligue a levantar un muro entre las dos y te eche para siempre de...