Dublín

   ¡Holo, ángeles caídos!

   Primero de todo quiero deciros que esta y otras entradas están ya programadas, así que si me comentáis o algo no responderé hasta nuevo aviso. ¡Gracias por leerme!

   A principios de este año mis amigas y yo decidimos hacer un viaje fuera de España solas, sin adultos. Hacía ya años que Ivy nos insistía a Danny y a mí para que saliéramos aunque fuese de la ciudad y un día Charlotte, una de mis amigas de la universidad junto con Alba y Eli, nos propuso hacer un viaje durante las vacaciones de invierto. En ese momento se nos ocurrió una idea fenomenal a Danny y a mí: como faltaba relativamente poco para el cumpleaños de Ivy, su regalo sería el viaje. Antes no habríamos podido hacerlo por el tema del dinero, pero entre las dos nos podíamos permitir hacerle ese regalo.

   Lo cierto es que nuestras decisiones fueron precipitadas. Teníamos todas tantas ganas de salir de la ciudad que a penas pensábamos en otra cosa que en organizar un viaje, una corta escapada de un fin de semana. Durante días todas menos Ivy planeamos el viaje y una excusa creíble, diciéndole que iríamos a pasar un fin de semana en los Pirineos, cuando en realidad el mismo día 31 de diciembre compramos los billetes hacia ¡Dublín! Fue fácil escoger esa ciudad, a pesar de que había otras opciones muy llamativas: Ámsterdam, París, Roma, Budapest.

   Ivy quería saber cada detalle del viaje a "los Pirineos", así que Danny y yo no tuvimos más remedio que contarle que iríamos a otro destino. Le preparamos pruebas y pistas y en el aeropuerto le dimos el número de vuelo para que buscase la ciudad en una pantalla. Pocas madres se creían que seríamos capaces de irnos, pero el 15 de enero Ivy, Danny, Alba, Eli, Charlotte y yo nos embarcamos en un avión dirección Irlanda, ilusionadas y hambrientas de libertad. Al volver nos quedamos con ganas de más y ya tenemos pensado en repetir. Fueron tres días intensos llenos de gente guapa por doquier, color verde, mucho frío y de un hostal del que nos enamoramos.

   Desde luego, saqué muchas anécdotas del viaje que me encantaría contar y quizá alguna vez escriba la segunda parte de esta entrada. Por ahora, os dejo el resultado del viaje en forma de un corto vídeo. Grabé varios videovlogs, pero son demasiado largos y aún tengo que editarlos.

   Si sois mayores de edad o tenéis unos padres permisivos, no dudéis en ahorrar dinero y viajar con vuestr@s mejores amig@s. Aunque solo estéis fuera un fin de semana, seguro que será inolvidable. Os recomiendo Dublín por su belleza, el acento irlandés, los pubs y los chicos. Es mejor si vais siendo mayores de 21 años, porque sino no os dejarán entrar en muchos pubs (por no decir en ninguno...). Y, como alojamiento, Jacobs Inn es vuestro hostal. Es perfecto para jóvenes y os encontraréis a gente de países muy diversos. ¡Tiene incluso una sala de cine con futbolín y billar! Y se podía ver Netflix gratis.

   Lo repito, ¡Dublín es fantástica! Me enamoré perdidamente de la ciudad y de su gente. Aquí os dejo el vídeo:

Próxima parada: ¡Ámsterdam!



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